«Un libro de una gran belleza, con un salvaje y mortífero sentido del humor, tan imperturbable e implacable como los impuestos. Burroughs es el único escritor norteamericano vivo que posiblemente esté poseído por el genio» (Norman Mailer). «Probablemente el libro norteamericano más audaz desde los celebrados Tópicos de Henry Miller» (Marvin Laser). «Un ridiculización absolutamente devastadora de todo lo falso, obtuso y depravado en la vida americana corriente: los abusos de poder, el culto al héroe, la violencia ciega, la obsesión materialista, la intolerancia y toda forma de hipocresía» (Terry Southern). «Burroughs es también un auténtico poeta. Una página de su prosa es tan densa en imágenes como cualquiera de Saint, John Perse o Rimbaud» (Allen Ginsberg).