Quien dice que los vestidos son solo para el verano no conoce los vestidos de invierno. Confeccionados en telas más gruesas como punto, lana, franela o mezclas cálidas, permiten lucir femenina y arreglada sin pasar frío. Con el largo, los materiales y las capas correctas, se convierten en una prenda comodísima para el día a día, la oficina o una salida especial durante los meses fríos.
La clave para llevarlos bien está en saber combinarlos y en las prendas que sumas debajo y encima. Un mismo vestido puede verse relajado o sofisticado según los accesorios y las capas, por lo que vale la pena revisar distintos looks y consejos antes de armar el tuyo.
Un vestido abrigado se adapta a muchas ocasiones según cómo lo estilices. Aquí van tres looks para inspirarte, tan combinables como unos vestidos cortos bien acompañados en temporada fría.
Para el día a día, un vestido blanco de punto o de manga larga con botas y medias gruesas logra un look cómodo y abrigado. Suma una chaqueta o un cárdigan encima y tienes un conjunto relajado y práctico para salir a caminar o hacer trámites. De hecho, los tonos neutros facilitan la combinación, y unas botas planas o botines dan comodidad para todo el día sin resignar estilo.
Para el trabajo, un vestido midi de corte sobrio, en tela abrigada y color neutro, transmite prolijidad y elegancia. Combínalo con medias opacas, botas de caña o zapatos cerrados y un abrigo estructurado encima. Un cinturón puede marcar la cintura y dar un aire pulido. También es una alternativa cómoda y arreglada frente al clásico pantalón, ideal para lucir profesional sin renunciar al abrigo.
Para un evento o una salida especial, un vestido con algún detalle de brillo o un buen corte, es una apuesta segura. Acompáñalo con tacos o botas elegantes, medias finas y accesorios que sumen luz. Un abrigo de paño encima mantiene el aire sofisticado mientras te protege del frío. Entonces, la idea es jugar con texturas y capas que se vean intencionales y refinadas.
Combinar bien un vestido en temporada fría es cuestión de capas y accesorios acertados:
El calzado marca el estilo del look. Las botas son las reinas del invierno: las de caña alta abrigan y estilizan con vestidos cortos o midi, mientras que los botines funcionan con casi cualquier largo. Para un aire más elegante, unas botas de taco o unos zapatos cerrados con medias finas quedan impecables.
En looks casuales, unas botas planas o zapatillas dan comodidad al look y una parkas de mujer te da abrigo extra. La idea es que el zapato converse con el resto porque cuanto más arreglada la ocasión, más pulido el calzado.
La gracia de estos vestidos es que puedes usar varias capas debajo sin perder estilo. Las medias opacas o térmicas son la base para abrigar las piernas. Debajo del torso puedes usar una polera térmica de manga larga o un body fino que no marque.
Para climas muy fríos, unas calzas debajo del vestido suman calor sin verse. Encima, un cárdigan, una chaqueta bomber de mujer o una parka pluma de mujer completan el abrigo según la ocasión. Todo es cuestión de superponer prendas finas que abriguen sin abultar.
En definitiva, los vestidos de invierno demuestran que se puede estar abrigada y sofisticada al mismo tiempo. Conoce la variedad de productos que podrás adquirir con despacho gratis en tus compras online.