En una funeraria de una pequeña ciudad irlandesa, Jeanie Masterson vive entre voces que no todos oyen. En La chica que oía a los muertos descubrimos cómo ese don —heredado de su padre— sostiene un negocio familiar y determina cada aspecto de su vida: desde la fidelidad a un matrimonio cómodo hasta la renuncia a una vida distinta en Londres.La novela, escrita por Anne Griffin, explora con franqueza la tensión entre deber y deseo. Jeanie debe decidir si acepta la comodidad de lo conocido o aprovecha la oportunidad que surge cuando sus padres anuncian su jubilación, lo que la obliga a salir del limbo donde ha vivido durante años.Griffin combina una trama cargada de emociones con un tono a veces oscuro y en ocasiones salpicado de humor, ofreciendo una mirada nítida sobre lo que ganamos y lo que sacrificamos al seguir el corazón. La narración otorga voz a los muertos sin sensacionalismo y perfila personajes conmovedores cuya humanidad persiste mucho después de cerrar el libro.