El spa inflable llegó para acercar la experiencia del hidromasaje al hogar sin obras ni grandes instalaciones. Se arma en poco tiempo, se llena con agua y, gracias a su sistema de burbujas y calefactor, ofrece momentos de relajación en la terraza, el patio o el interior. Existen distintas formas y capacidades según el espacio disponible y la cantidad de personas que lo usarán, por lo que conviene conocer sus variantes.
Más allá de la marca o el tamaño, estos productos se diferencian principalmente por su forma, que influye en la capacidad y el uso.
El spa cuadrado aprovecha mejor los rincones y las esquinas, por lo que resulta cómodo si quieres ubicarlo contra una pared o en una terraza angosta. Su forma facilita apoyar la espalda y suele ofrecer una sensación más amplia en su interior.
Es una buena elección para quienes buscan optimizar el espacio, tal como se hace al instalar una piscina en patios reducidos. Además, combina bien con una cubre piscina que lo mantenga limpio y conserve el calor entre usos.
El spa redondo es el formato más clásico y popular, ideal para compartir, ya que permite que todos queden mirándose de frente. Tiene una forma que distribuye las burbujas de manera pareja y suele integrarse bien en cualquier ambiente al aire libre.
Es perfecto para reuniones y momentos en pareja o familia, con un aire similar al de un jacuzzi inflable tradicional. Para las familias con niños, puede alternarse con una piscina de bebé cercana durante los días de calor.
El consumo eléctrico depende principalmente del calefactor y del sistema de burbujas, siendo la calefacción del agua lo que más energía demanda. Mantener el agua caliente de forma continua eleva bastante el gasto, por lo que muchos prefieren calentar solo antes de usarlo.
Usar una cubierta térmica ayuda a conservar la temperatura y a reducir el consumo de manera importante. En comparación con una piscina inflable simple, que no requiere calefacción, el spa consume más, pero ofrece agua tibia y masaje a cambio.
El tiempo de calentamiento varía según el modelo, la temperatura ambiente y la cantidad de agua, pero en general el sistema sube alrededor de uno a dos grados por hora. Esto significa que, partiendo desde agua fría, puede tardar varias horas hasta alcanzar una temperatura agradable de baño. Por eso, conviene planificar con anticipación y encender el calefactor con tiempo.
El funcionamiento es bastante simple. Aquí te lo explicamos de forma general:
Usarlo no lleva muchos pasos. Estos son los principales:
En resumen, un spa inflable transforma cualquier rincón en un espacio de relajación accesible y fácil de instalar. Ya sea cuadrado o redondo, ofrece hidromasaje y agua tibia para disfrutar durante todo el año. Explora nuestro catálogo online y aprovecha las cuotas sin interés.