Suele ser de color rojo intenso, confeccionado en tela de fieltro o terciopelo. Su forma es cónica, con un borde blanco y esponjoso en la parte inferior, que se asienta sobre la frente. En la punta, cuelga un pompon blanco y mullido. Es el gorro icónico que evoca el espíritu festivo, la generosidad y la alegría de la Navidad.