Las mantas bebé cumplen un rol clave en los primeros meses: abrigan, dan sensación de seguridad y acompañan al pequeño en la cuna, el coche o los brazos. Como no todas las telas ni los tamaños sirven para lo mismo, conviene conocer las opciones para elegir la más adecuada según la época del año y el uso que le darás.
Las mantas para los más pequeños se distinguen sobre todo por su tela, que define cuánto abrigan y qué tan suaves son.
La manta de polar es sinónimo de abrigo. Su tejido afelpado retiene muy bien el calor, lo que la vuelve ideal para el invierno y para las noches más frías. Además, es liviana y suave al tacto, así que abriga sin resultar pesada sobre el bebé. Una manta de bebé de polar es de esas que no pueden faltar en el ajuar de los meses fríos, perfecta para la cuna o para salir a pasear bien abrigado.
La manta de algodón es la más versátil del año. Al ser una fibra natural, transpirable y fresca, resulta perfecta para las temporadas templadas o para climas más cálidos, ya que abriga sin dar calor de más. De hecho, su suavidad es ideal para la piel delicada del bebé, y suele soportar muy bien los lavados frecuentes, algo clave cuando se trata de artículos que se ensucian a menudo.
La manta frizada tiene una textura mullida y esponjosa que la hace especialmente acogedora. Combina buen abrigo con una suavidad muy agradable, lo que la convierte en una de las favoritas para envolver al bebé y darle esa sensación de nido. Funciona muy bien para el invierno y para los momentos de descanso, ideal para usar en una mecedora para bebé para acunarlo con comodidad.
No existe una manta mejor que otra, sino la más adecuada para cada momento y clima. Por ejemplo, para el invierno las mantas de polar o frizadas ganan por su capacidad de abrigo, mientras que para el verano o los climas templados, el algodón es imbatible por su frescura y transpirabilidad. De hecho, lo ideal es tener más de una para cubrir las distintas estaciones.
Por otro lado, conviene elegir mantas de materiales suaves, hipoalergénicos y fáciles de lavar, y seguir siempre las recomendaciones de sueño seguro según la edad del bebé. Una buena manta acompaña al pequeño en la cuna, el coche y los brazos, tal como lo hace un pijama de bebé cómodo a la hora de dormir.
El tamaño ideal depende del uso que le vayas a dar. Las mantas más pequeñas, de alrededor de 70 x 70 cm o 75 x 100 cm, son perfectas para envolver al recién nacido, para la cuna o para llevar en el coche, ya que son manejables y no sobran por todos lados. -Así que son las más prácticas para los primeros meses y para salir de paseo.
A medida que el bebé crece, o si buscas una manta para la cama, para el corral de bebé o para que dure más tiempo, conviene una de mayor tamaño que lo cubra bien sin quedar chica. Algunas familias prefieren tener una pequeña para el coche o guardarla en bolsos maternales, pero también puedes optar por una manta más grande para la casa.
En definitiva, las mantas bebé son un básico tierno e imprescindible en los primeros años de los más pequeños. ¡Conoce todos los beneficios exclusivos a los que puedes optar con tu tarjeta Cencosud Scotiabank!