REYES, AMERICO - Termino de leer “Breve Historia del Asombro” de Américo Reyes y me convenzo de lo que ya sabía hace tiempo: que su poesía es una maquinaria diseñada para hacer que no nos perdamos en la gravedad de las palabras. Aquí está permitido caer y levantarse y la moral del poeta no es otra que la moral del que enarbola la única bandera posible: la libertad absoluta. Contra el ceño fruncido de quien apuesta a la posteridad, la fe es la manera en que los poemas construyen un destino posible de ser compartido. Los libros de Américo son como los cuentos de Borges: llenos de espejos y máscaras, de caminos con entradas y salidas diversas. Cuando todo parece imaginación pura el poeta nos aterriza con una sensibilidad que transforma el juego en algo que, si bien cercano a la verdad, niega transformarse en dogma. Una ultra conciencia lo libera siempre (nos libera) de creernos el cuento literatoso, pero al mismo tiempo nos advierte que la única realidad comienza y termina en el poema. Ricardo Herrera Alarcón (texto de la contraportada)