En todo hay una grieta y por ella entra la luz es una novela mutante, a medio camino entre el ensayo, la autobiografía, la biografía apócrifa y el tratado filosófico; un texto atravesado por notas que lo expanden, un texto que se pregunta cómo vivir hoy, y cómo escribir, en medio del colapso. Es, también, una elegía por un mundo que se desmorona, el mundo físico, pero también el simbólico y el moral. Y es un intento, ambicioso, desesperado, necesario, de devolverle un sentido, a través de la imaginación, la creación artística y la plena atención por la que abogaba Simone Weil. El narrador debe viajar a Rosario, Argentina, a revisar las pertenencias de su abuelo. En el camino, sufre un incidente que cambiará de forma radical su relación con el mundo.