Un entretenimiento juego simbólico, pero con un punto a mejorar(Esta reseña se ha recibido a través de una promoción.) A mi peque le encantan los juegos simbólicos, con plastilina, en los que pueda recrear comidas y en cuanto lo vimos supimos que sería un acierto para con ella.
Consta de una estructura de heladería en la que se encuentra una máquina de helados, un accesorio para hacer coloridos toppings, un soporte para vasos, una base giratoria y en esta se disponen varios moldes para moldear con las manos y con ellos completar sus divertidas y ricas elaboraciones. Es un juego ideal para potenciar su creatividad y haciéndole sentir una verdadera heladera.
Ademas el juego se completa con una cuchara, cuchillo, cucharón, cono, copa y vaso con tapa (este le a vuelto loca, es como el de los cafés de mamá) y 5 botes de plastilina Play-Doh, de los cuales nos ha parecido muy novedoso que 3 de ellos fuesen bicolor, hasta ahora nunca había tenido ninguno igual y está muy bien, con este no tiene miedo a mezclar!
Cuenta con la gran calidad de la marca Play-Doh, apto a partir de los 3 años, yo diría que de alguno más, ya que requiere hacer fuerza para la máquina de helados . Es de fácil montaje, incluso para realizarlo ellos mismos.
Pero con todo estas vez es un juego que no nos ha convencido del todo, ni a peque ni a nosotros, ya que la máquina de helados junto con el accesorio de hacer toppings aunque la realización con ellos es fácil, la limpieza de ellos se complica mucho, no se pueden desmontar y todo se queda con restos de plastilina (ver foto), que si no quieres que se contamine la siguiente plastilina que introduzcas tienes que estar quitando con ayuda de palillos. Al final el peque se aburre y opta por jugar más con los moldes y demás, hacerlo todo manual.