Las pezoneras de lactancia son una herramienta de apoyo para las madres durante el proceso de amamantamiento. Están diseñadas para proteger el pezón, aliviar el dolor y facilitar el agarre del bebé, especialmente en los primeros días tras el parto o cuando existen dificultades de sujeción.
Son protectores delgados y flexibles que se colocan sobre el pezón durante la lactancia. Su función principal es evitar el roce directo y doloroso, permitiendo continuar con la lactancia incluso en presencia de grietas o sensibilidad extrema.
Estas son de tamaño pequeño, por lo que pueden transportarse fácilmente en bolsos maternales. Sin embargo, están recomendadas como una solución temporal, hasta que el bebé logre un agarre adecuado o la madre se recupere.
Existen varios tipos de pezoneras, diseñadas para adaptarse a diferentes necesidades y formas anatómicas. Las más comunes son las de silicona y las de plata.
Las pezoneras de silicona son las más utilizadas. Son suaves, flexibles y muy delgadas, lo que permite un contacto casi natural con el pecho. Además, su transparencia facilita la observación del agarre y la succión. Así, se adaptan fácilmente a distintos tamaños de pezón y pueden usarse para mejorar la comodidad.
Este tipo tiene propiedades antibacterianas y cicatrizantes. Además, son reutilizables y se usan como protección entre tomas, ayudando a la recuperación de pezones irritados. No se utilizan durante la lactancia en sí, sino como complemento terapéutico, idealmente junto a esterilizadores para mantener la higiene.
Usarlas puede ser muy beneficioso en situaciones específicas: pezones planos, agrietados o dolorosos; bebés prematuros o con dificultad para succionar. Sin embargo, su uso prolongado sin supervisión puede interferir con la producción de leche o el agarre natural del bebé.
Por ello, siempre se recomienda el acompañamiento de una matrona o asesora de lactancia. Estos profesionales pueden indicar el tamaño adecuado y el momento oportuno para dejarlas. Durante este proceso, un extractor de leche manual puede ser un buen complemento para mantener la producción.
Las pezoneras deben utilizarse cuando el dolor impide amamantar, o cuando hay problemas de agarre. También pueden ayudar durante las primeras tomas del recién nacido hasta que se establece una lactancia eficaz.
Modelos diseñados como pezoneras de lactancia para recién nacidos se ajustan mejor al tamaño de su boca y permiten una transición suave hacia la lactancia directa. Este recurso debe ser considerado temporal y supervisado.
Las mejores serán aquellas que se adapten bien al pecho, sean suaves, delgadas y no generen rechazo en el bebé. Así, las pezoneras de marcas reconocidas ofrecen mejor calidad y durabilidad. También es importante considerar la facilidad de limpieza y esterilización.
Muchas mamás prefieren complementar su uso con productos como cojines maternales, que ayudan a mantener una rutina de alimentación cómoda. Además, siempre es bueno tener a mano elementos como un calentador de mamaderas, ya que la lactancia no siempre es posible.
En definitiva, las pezoneras de lactancia pueden ser un gran aliado en el proceso de amamantar si se usan correctamente y con la guía adecuada.