“Fui a la plaza. Me senté en el hueco de un árbol caído, sembrado de plumas, mi ropa hecha trizas. Estiré mi mano esperando el arribo del secreto, del secreto ineludible. Entonces se poso Alba, desplumada, en busca de alguien en quien confiar. Y comimos los dos de mi mano. Una espiral de palabras e imágenes hacia lo sensible… “
Encuadernación: Rústico.
Páginas: 28
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