Un home theater es el sistema de audio y video que transforma cualquier sala en una experiencia de cine real. Combina varios componentes que trabajan juntos para reproducir el sonido con profundidad, dirección y potencia, de forma que cada película, serie o partido tenga la presencia que merece. Así que elegir bien cada pieza del sistema marca la diferencia entre un sonido agradable y una experiencia verdaderamente inmersiva.
Un sistema bien armado está compuesto por piezas que se complementan entre sí. Estas son las dos más importantes a la hora de construir el setup de audio para tus espacios.
La soundbar es la barra de sonido que concentra los canales de audio en un solo dispositivo compacto. Se coloca frente al televisor o debajo de él y es capaz de simular el sonido envolvente sin necesidad de múltiples altavoces repartidos por la habitación.
Los modelos más avanzados incluyen soporte Dolby Atmos y DTS:X, que añaden dimensión vertical al sonido y se perciben como si viniera desde el techo. Para el smart tv 43 pulgadas o pantallas similares, una soundbar de 2.1 o 3.1 canales es más que suficiente.
El subwoofer es el parlante dedicado exclusivamente a las frecuencias graves, esas que se sienten más en el pecho que en los oídos. Es el componente que le da peso y presencia al sonido de las explosiones, la música o los efectos especiales.
Muchos también incluyen un subwoofer inalámbrico en el mismo pack, lo que facilita la instalación sin cables visibles. Para un sistema HIFI más elaborado, el subwoofer puede ser un componente independiente de alta potencia.
La conexión más recomendada es mediante cable HDMI ARC (Audio Return Channel) o eARC, que permite que el smart TV envíe el audio directamente al sistema con la máxima calidad, incluyendo formatos como Dolby Atmos. De hecho, solo se necesita un cable HDMI conectado al puerto ARC del televisor y al del sistema de audio.
Si el televisor no tiene puerto HDMI ARC, la alternativa es el cable óptico digital (Toslink), que también transmite audio de calidad aunque sin soporte para los formatos más avanzados de sonido envolvente. La conexión Bluetooth también los puedes encontrar en muchos modelos modernos, aunque introduce algo de latencia que puede notarse al ver contenido sincronizado con movimiento.
Aquí te contamos algunos ajustes que puedes realizar y que marcan una diferencia real para mejorar el sonido de uno de estos equipos.
Cabe destacar que si usas un parlante adicional como canal trasero, colócalo ligeramente por detrás del nivel de los oídos para una mejor sensación envolvente.
La potencia ideal depende del tamaño del espacio. Para un living estándar de 15 a 25 m2, un sistema de entre 200 y 400 watts RMS es más que suficiente. Para salas más grandes o quienes buscan un nivel de presión sonora más alto, los sistemas de 500 watts en adelante ofrecen mayor margen dinámico sin distorsión.
Sin embargo, la potencia no lo es todo. La calidad del amplificador, el diseño acústico del parlante y los materiales del altavoz influyen tanto o más que el número de watts. Un sistema de 300 watts bien diseñado puede sonar mejor que uno de 600 watts de menor calidad. Además de que revisar las reseñas y comparar modelos antes de decidir siempre es una buena práctica.
Así, un buen home theater no necesita ser complicado de instalar ni ocupar media sala: con los componentes correctos y una buena calibración, cualquier espacio puede convertirse en una experiencia de sonido que vale la pena. Para que disfrutes de tus productos, puedes hacer retiros y devoluciones en cualquiera de nuestras sucursales Cencosud asociadas.