Shahd comienza con el exuberante encanto tropical del ylang-ylang y el brillo cremoso y exótico del frangipani, preparando el escenario con una calidez floral bañada por el sol. En el corazón, el nardo añade una riqueza audaz y aterciopelada, amplificada por brillantes notas solares que evocan la calidez dorada de una tarde de verano.