El bodyboard es una tabla para practicar una disciplina acuática que combina velocidad, equilibrio y emoción. Desde sus inicios, se ha convertido en una de las formas más accesibles de disfrutar del mar, ya que no requiere la misma técnica que el surf y permite deslizarse sobre las olas con gran estabilidad.
Existen diferentes tipos de tablas según la edad, el nivel de experiencia y la complexión del deportista. Elegir correctamente el modelo garantiza una experiencia cómoda, segura y, sobre todo, divertida.
El modelo para adultos está diseñado para resistir el impacto de olas más grandes y ofrecer mayor control. Estas tablas suelen ser más largas y rígidas, lo que ayuda a mantener la velocidad durante el recorrido. Además, los materiales como el polietileno de alta densidad aportan durabilidad y buena respuesta al movimiento.
Es el modelo perfecto para quienes practican en aguas abiertas o desean mejorar su rendimiento, incluso combinándolo con otras prácticas como el kayak o el stand up paddle, que fortalecen el equilibrio y la coordinación.
El bodyboard infantil, en cambio, se fabrica con materiales más ligeros y flexibles. Su tamaño reducido permite que los niños mantengan el equilibrio con facilidad y se sientan seguros al deslizarse por las olas pequeñas. También incluye bordes redondeados para evitar golpes y un cordón de sujeción que mantiene la tabla siempre cerca, lo que ofrece seguridad incluso en piscinas.
En contextos más expuestos, como zonas con poco oleaje, se puede utilizar junto a flotadores o incluso introducir a los pequeños en el kayak inflable, ideal para aprender el control y la estabilidad en el agua.
Aunque ambos deportes comparten el entorno marino y el uso de tablas, presentan diferencias clave en su práctica. En el surf, el deportista se mantiene de pie sobre la tabla, mientras que en el segundo se reposa sobre el pecho o el abdomen, aprovechando el impulso de las olas para deslizarse. Esta postura ofrece mayor estabilidad y control, especialmente para quienes están aprendiendo.
Además, las tablas de surf son más largas y delgadas, diseñadas para giros amplios, mientras que las otras son cortas y anchas, optimizadas para maniobras rápidas. Por eso, es una excelente opción para quienes buscan una experiencia más directa con el agua, sin renunciar a la adrenalina que produce cada ola.
Elegir la tabla adecuada es esencial para lograr un buen desempeño en el mar. La regla general indica que la tabla debe llegar hasta la altura del ombligo o un poco más arriba cuando se coloca de pie junto al cuerpo. Por ejemplo, una persona de 1,70 m puede optar por una tabla de unos 42 pulgadas, mientras que alguien más alto necesitará una de mayor tamaño.
También es importante considerar el nivel de flotabilidad. En aguas tranquilas o para principiantes, conviene una tabla más gruesa, que ofrece mejor estabilidad. En cambio, los deportistas avanzados suelen preferir modelos delgados y más firmes, que permiten un mejor control en olas grandes.
En definitiva, el bodyboard es mucho más que un deporte acuático: es una experiencia que combina diversión, técnica y conexión con la naturaleza. Escoger la tabla ideal te ayudará a disfrutar de este deporte al máximo.