Elegir una cocina es una decisión importante que depende de varios factores: el tipo de energía disponible en tu hogar, el espacio que tienes, cuánto cocinas y qué funciones valoras más. Hay modelos muy variados, desde los más básicos hasta equipos con tecnología avanzada que facilitan la experiencia en la cocina.
Existen diferentes tipos de estos equipos para tu espacio. Elegir el adecuado dependerá de lo que busques y lo que más te interese al momento de cocinar.
Las cocinas eléctricas tradicionales integran resistencias en las placas que se calientan al recibir corriente. Son una opción confiable y de fácil mantenimiento y algunos modelos incluyen horno incorporado, lo que las convierte en equipos completos para quienes aprovechan mucho el horno en sus preparaciones.
Las opciones a gas son las más difundidas en Chile, ya que funcionan con gas natural o gas licuado y ofrecen una cocción más uniforme y rápida. De hecho, una campana de cocina es un complemento fundamental para este tipo de cocinas, ya que elimina los vapores y olores generados por la llama.
Las cocinas híbridas combinan hornillas a gas y horno eléctrico, por lo que son una opción flexible para quienes quieren aprovechar lo mejor de ambos mundos: la rapidez del gas para algunas preparaciones y la precisión eléctrica para otras. Asimismo, permiten adaptarse mejor cuando hay restricciones de instalación.
Los modelos con doble horno son perfectos para quienes cocinan en grandes cantidades o preparan varios platos al mismo tiempo, ya que permiten usar temperaturas distintas simultáneamente, lo que optimiza el tiempo en la cocina. Por eso, son muy populares en hogares con familias numerosas o entre quienes disfrutan la repostería.
Por último, las de inducción calientan el recipiente directamente a través de un campo electromagnético, sin calentar la superficie de la placa. Gracias a esto, son las más seguras y eficientes. Eso sí, requieren ollas con base ferromagnética para funcionar correctamente.
La cocina a gas es preferida por quienes buscan respuesta inmediata al encender el fuego y control preciso de la temperatura. Además, sigue funcionando en cortes de luz. Por otro lado, las eléctricas son más fáciles de limpiar, tienen superficies más planas y son más seguras en hogares con niños pequeños. Entonces, la elección depende principalmente del tipo de instalación que tengas en casa.
En cuanto al costo de operación, el gas suele ser más económico a largo plazo en muchas regiones. Sin embargo, los modelos de cocina de inducción son los más eficientes energéticamente, ya que transfieren calor directamente al fondo del recipiente sin desperdiciar energía en el entorno.
El consumo depende de la potencia del equipo y el tiempo de uso. En promedio, una cocina eléctrica convencional consume entre 1.000 y 3.000 watts por placa. Si cocinas una hora al día usando dos placas, podrías consumir entre 2 y 3 kWh diarios. Por ejemplo, las encimeras de inducción consumen menos porque son más eficientes en la transferencia de calor.
Por otro lado, también influye el tipo de ollas que uses porque los fondos planos y gruesos de acero inoxidable o hierro fundido optimizan el rendimiento y reducen el tiempo de cocción, lo que se traduce en menos consumo total.
El tamaño estándar es de 60 cm de ancho, lo que encaja en la mayoría de las cocinas. Si tienes espacio reducido, existen modelos de 50 o incluso 40 cm. En cambio, si cocinas mucho o tienes una familia grande, las de 90 cm con 5 o 6 platos son una excelente opción.
Incluso puedes considerar la profundidad y si el modelo incluye horno. De hecho, revisar las medidas del espacio disponible antes de comprar es clave para evitar sorpresas al momento de la instalación.
Así, una cocina es el corazón funcional de cualquier hogar, y elegir bien entre las distintas opciones disponibles marcará la diferencia en el día a día. Analiza tu espacio, hábitos culinarios y tipo de instalación para tomar la mejor decisión. Recuerda que puedes realizar el retiro o devolución de tus productos en cualquiera de nuestras sucursales Cencosud.